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La newsletter de quienes forman parte de la red
de Terra Madre, que unidos defienden la agricultura,
la pesca y la ganadería sostenible



 
 


Terra Madre en el campo

Nuevo ruralismo a lo largo del río

En el Valle de la Batiscan, Québec, Canadá, un grupo de amigos amantes de la buena mesa y de los paisajes naturales ha creado un convivium Slow Food con un proyecto ambicioso y muy claro: transformar la imagen un tanto deslucida de la región rural en que viven y proporcionarle un nuevo impulso. Y han comenzado por reforzar los vínculos entre sus mismos habitantes, que se conocían y reunían escasamente. El primer paso para consolidar la comunidad local, por tanto, fue la realización de meriendas a lo largo del río Batiscan, una ocasión ideal para discutir el cómo poner en valor una zona que en las últimas décadas se vio marginada de la vida social, económica y cultural de Québec.
Agricultores, investigadores y consumidores se han unido en torno al lema “ambiente y compromiso social”, y han dado vida a diferentes actividades: zonas agrícolas protegidas, en las que los campesinos cultivan de forma biológica y proponen un modelo diverso del intensivo que practican las grandes haciendas; cursos en las escuelas para sensibilizar a los muchachos sobre la importancia de nutrirse de manera sana, con una dieta variada y a base de productos frescos, locales; encuentros donde los más ancianos transmiten a los más jóvenes antiguos conocimientos sobre el terruño y la tradición de recoger frutos espontáneos a lo largo de las orillas del río; posibilidades para los consumidores de adquirir los alimentos directamente del productor.
El proyecto del convivium Slow Food Vallée de la Batiscan es un ejemplo de cómo toda comunidad, al unir las fuerzas locales, puede salvaguardar un ecosistema y un patrimonio de tradiciones, restituir dignidad a los campos, crear ocasiones concretas de desarrollo territorial económicamente sostenible y oponerse a la agroindustria.

Para una mayor información, dirigirse a:

Johane Germain
jogermain@globetrotter.net


Agricultura sostenible y turismo responsable en la isla de Creta

Kostas Bouyouris es un agrónomo griego que ha participado en el encuentro de Terra Madre 2006. En Creta, donde vive y trabaja para la Mash, Mediterranean Association for Soil Health (Asociación mediterránea para la salvaguardia del suelo), ha desarrollado un sistema gracias al cual los hoteles pueden reducir su impacto sobre el territorio. Al caer en la cuenta de que las grandes cadenas turísticas adquirían en otros países europeos los tomates cereza que ofrecían a sus clientes, concibió un programa de doble sentido, centrado en el turismo y la agricultura biológica.
Kostas ha aproximado a los hoteles de la costa y los campesinos del interior, y puesto en marcha un intercambio bastante provechoso para ambos. Los cultivadores, que hasta ahora debían afrontar serias dificultades económicas, han comenzado a producir según técnicas biológicas frutas y verduras requeridas por la gran restauración, y a venderlas a un precio mucho más bajo que el pagado por los hoteles a los proveedores extranjeros, pero claramente más favorable que el que obtenían anteriormente. Gran partidario de la agricultura biodinámica, Kostas también propuso a los hoteles usar los desechos orgánicos para hacer compost. Los voluntarios de la Mash recogen ese compost y lo envían a los campesinos como fertilizante natural.
Este proyecto no sólo ha aportado ventajas económicas a la comunidad; de hecho, en virtud de las técnicas agrícolas empleadas permite también proteger los recursos naturales de la isla.

Para una mayor información, dirigirse a:
Kostas Bouyouris
kostas@edaphon.com


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Comida local

La comida local es la más adecuada para suministrar productos de temporada, recogidos en su punto justo de maduración, así como variedades vegetales y animales aclimatadas que, a diferencia de aquellas seleccionadas por su productividad o su resistencia al transporte, ofrecen en el plato el gusto de la frescura.
La comida local, además, es la que mejor conocemos y más fácilmente controlamos: en sus orígenes, sus características, sus métodos de producción.
Consumir productos locales permite disminuir los kilómetros de recorrido, y menor transporte y embalaje equivalen a menor contaminación.
Comer alimentos locales asegura la supervivencia a métodos productivos tradicionales y sostenibles, a especies vegetales locales y razas autóctonas. De esta forma se ayuda a preservar paisajes y territorios, culturas antiguas y saberes locales.


Comida en el marsupio


«Me llamo Dale y soy una cocinera australiana. Desde siempre mi sueño ha sido conjugar las enseñanzas tradicionales que he heredado de la cultura aborigen a la que pertenezco, y las que he aprendido en las escuelas de cocina moderna. En 1999 puse en marcha un programa llamado “Dillybag Bush Tucker”: los dillybag son las bolsas de tela usadas por los aborígenes para transportar comida; bush tucker es el conjunto de alimentos originarios de nuestro país: reptiles, insectos, aves, hierbas, hongos, frutas y flores. La intención del programa es dar a conocer la extraordinaria riqueza de la cultura aborigen a través de sabores desconocidos para la mayoría. Al mismo tiempo, gracias a algunas iniciativas de educación específicas, se busca recuperar la memoria de los mismos aborígenes, que en el curso del tiempo han sido constreñidos a abandonar su cultura.
En el ámbito de este programa ahora impartimos formación en las escuelas, en las universidades y entre los cocineros, manejamos una tienda que vende una amplia selección de bush tucker y ofrecemos un servicio de catering para eventos organizados por empresas privadas.
A quien pudiera objetar que se trata de un caso perdido, yo le puedo responder con los hechos: ¡desde 1999 hasta hoy nuestro negocio se ha duplicado cada año! En efecto, cada día aparecen nuevos cocineros que deciden incluir bush tucker en sus menús –me ocupo personalmente de su formación y del aprovisionamiento de sus restaurantes-. Y está claro que las personas, una vez que han catado y apreciado una comida insólita en el restaurante, son más propensas a utilizarla también en casa. Por esto, una parte de mi labor consiste en estudiar recetas simples a base de bush tucker que ofrezco a quien desee preparar fáciles bizcochos o tortas, por ejemplo.
Los ingredientes los adquiero directamente de los productores. También colaboro con algunas organizaciones gubernamentales para garantizar siempre la excelencia cualitativa de la comida producida por la comunidad aborigen.
El encuentro de Terra Madre 2006 me ha inspirado, hasta el punto de que he regresado a casa con la firme intención de integrar la filosofía Slow Food en mi trabajo. Así ha nacido el programa “Grow, Cook and Eat It” (plántalo/cultívalo/cocínalo y cómelo), que enseña a los participantes a cultivar y comer según los principios de la permacultura.
Soy feliz con mi labor y me siento orgullosa de que gracias a estos programas, la cocina aborigen haya reencontrado el lugar que le corresponde en la cultura del Queensland».

Dale Chapman
Mail: thedillybag@yahoo.com
Sito: www.frogandtoad.com.au/dillybag.html

  permacultura: El término permacultura deriva del inglés permanent agriculture, o sea, “agricultura permanente”. Este modelo de agricultura fue desarrollado en torno a 1978 por Bill Mollison en Australia.
La permacultura enseña a proyectar asentamientos humanos que imiten lo máximo posible los ecosistemas naturales. Proyectar en permacultura significa crear sistemas productivos que duren en el tiempo, que sean sostenibles, equilibrados y estables; o sea, en grado de automantenerse y renovarse con un bajo consumo de energía. La reflexión de fondo es la de asumir como medida de producción las modalidades de producción de la naturaleza, la permacultura, por tanto, no está orientada hacia el beneficio.
Los fundamentos éticos de la permacultura son: a) cuidar de la tierra; b) cuidar de las personas; c) compartir los recursos.
 











 

 

 





Slow Food
en dos palabras

Bueno, limpio y justo

El punto de vista de Slow Food sobre la producción agroalimentaria se basa en el concepto de calidad alimentaria. Según Slow Food, la calidad alimentaria se puede definir sobre la base de tres elementos fundamentales y vinculados entre si, que se sintetizan en el lema Bueno, limpio y justo:
bueno – una calidad a la par del gusto: es bueno aquello que proporciona placer a los sentidos;
limpio – significa producir y consumir alimentos de manera respetuosa con los seres animales y el ecosistema, con la biodiversidad y el paisaje, de forma que sean sostenibles y tengan efectos positivos sobre nuestra salud;
justo – la organización del trabajo y del mercado deben garantizar condiciones de vida dignas a los trabajadores implicados, respetar cultura y territorio, y asegurar un justo precio al consumidor.


Ir al sitio: www.slowfood.com  


Voces de Terra Madre

  Participar en Terra Madre ha sido para nosotros muy enriquecedor y continúa proporcionando buenos frutos. Una de las comunidades que conocimos en Italia ha pensado en nosotros al saber de un concurso denominado: “Experiencias de innovación social en América Latina y el Caribe”, y nos ha enviado el edicto. ¿El resultado? ¡Ya hemos sido preseleccionados!
Gracias a todos...
 
     
  Hamilton Condack
Projeto Reca – Brasil
hcondack@yahoo.com.br intelectuais_da_terra @yahoogrupos.com.br
 
 


Tradiciones alimentarias


Larga vida a quien come el punge za mahindi!

"Me llamo Léocadie y soy la responsable del convivium Slow Food Kiwanja, en la República Democrática del Congo. También en nuestro país, desafortunadamente, avanzan los fast food y los platos de nuestra tradición están en riesgo de pasar al olvido. Por eso, como convivium Slow Food realizamos diversas actividades de sensibilización sobre el consumo local, dirigidas tanto a jóvenes como a adultos.
El 20 de julio pasado, por ejemplo, hemos organizado un encuentro con más de 200 alumnos, maestros y nutricionistas de las escuelas elementales de Bukoma y Mokonzi. Juntos hemos confrontado nuestras comidas tradicionales con aquellas preparadas en los restaurantes modernos, y así nació un vivo debate sobre los efectos nefastos que tienen ciertos ingredientes utilizados comúnmente en las fast food.
Para dar a degustar también a los más pequeños algunos de los sabores típicos de nuestra tradición, los socios del convivium hemos servido un plato llamado punge za mahindi y lo hemos acompañado con un jugo de ananás preparado en nuestra zona.
El punge za mahindi era el secreto de la larga vida de nuestros antepasados, como nos recordó uno de nuestros convidados.¡ Es un plato que requiere unas siete horas de cocción! Se comienza con los granos de maíz, después se añaden las alubias, la col y el aceite de palma. Se agita todo junto y… ¡que aprovechen!"

Léocadie Mukamuhigirwa
leocamuh@yahoo.fr


  ¡CUENTEN USTEDES TAMBIÉN SUS TRADICIONES!
Describan su comunidad, háblennos de sus platos típicos y de cuándo los comen. Aparecerán en esta sección. Escriban a: communication@slowfood.com
 








 
 
 

Lógica y logística

En el mundo de la alimentación ocurren cosas surrealistas. Por ejemplo, el hecho de que los Países Bajos se hayan convertido en los mayores exportadores mundiales de naranjas tan sólo porque han desarrollado la logística de su distribución. Espulgando entre los datos que nos facilita el departamento de agricultura de EE.UU., se descubre que en 2004 Estados Unidos exportó 20 millones de dólares de lechugas a México, y el mismo año importaron 20 millones de dólares de lechugas de México. Según el sitio internet de la BBC, algunos pescados ingleses se envían a China para ser allí preparados y confeccionados, y regresar finalmente a la patria para ser vendidos en los supermercados.
El sistema global de la alimentación parece haber perdido el buen sentido por completo. Muchos de los viajes que realizan nuestros alimentos son inútiles, generan emisiones contaminantes y dispendio energético, obstruyen las redes de transporte, inciden negativamente sobre las rentas de los campesinos y anulan la calidad alimentaria. No digo que de ahora en adelante el viaje de los alimentos haya de ser considerado políticamente incorrecto, pero habría que pensar en imponer ciertos límites. Es necesario hacer una seria reflexión sobre las food miles. Y será necesario comprometerse al máximo para una reubicación de los alimentos, para conseguir que aquellos productos que pueden ser consumidos localmente no deban emprender viajes absurdos. He aquí un modo espléndido de realizar economía local, una forma bastante sencilla de promover la buena comida desde el punto de vista organoléptico, limpia para el ambiente y justa socialmente. Por tanto, ¡vivan los mercados campesinos y todas las iniciativas destinadas a reducir la cadena alimentaria!
No tiene sentido que en la planicie de Albenga, zona de la Liguria italiana renombrada por sus alcachofas, suceda lo que me contaba un productor: el domingo por la tarde un camión retiraba sus alcachofas para llevarlas a Milán, a más de 200 kilómetros de distancia, y el viernes después descubre que sus alcachofas se encuentran en un supermercado a 100 metros de su casa. Habría que proponer que las food miles comenzaran a ser destacadas en la etiqueta, porque no se trata sólo de una cuestión de origen de los productos, sino también de su recorrido. Los gobiernos, además, podrían comenzar a pensar en un sistema de tasaciones, incentivos y mecanismos reguladores.
Hablar de economía local no significa proponer un modelo autárquico o cerrado. En el tema de la alimentación significa intentar racionalizar de forma sostenible la producción y el consumo, en el respeto de las culturas locales, la biodiversidad y la salud pública. Y también del gusto, añadiría, visto que los alimentos de temporada, frescos, recién recolectados o preparados por manos sabias, son decididamente más gratificantes para el paladar y para nuestra felicidad.


Carlo Petrini

 
 
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una gran comunidad internacional que defiende la agricultura, la pesca y la ganadería sostenible.
Celebre el placer que nos ofrecen los mejores alimentos del mundo en toda su variedad
servicecentre@
slowfood.com

 

Envíen sus demandas y sus comentarios, escriban sus historias y experiencias: nosotros las
relataremos aquí.
communication
@slowfood.com
 
hallarán, entre otras
cosas, fotos y registros audiovisuales de
Terra Madre 2006.
 
 
 
Pregunta respuesta



 
¿Cuál es su opinión sobre el método de cocina texturas? ¿Esta técnica refleja la filosofía Slow Food, o es mejor no aplicarla?
 
 
Donatas Baniulis
Cocinero lituano
donatas.baniulis@radissonsas.com
 


En la cocina nada puede sustituir a la materia prima de calidad, porque, cuando comemos, lo que más cuenta es el placer. El placer procede ante todo del sabor: ninguna técnica de cocina puede sustituir al gusto del producto, que será tanto mejor cuanto más fresco sea, o se trate de una especie adaptada al terruño más que a necesidades impuestas por la logística de la gran distribución (transporte y almacenamiento en particular). Pero no sólo: adquirir productos de calidad significa también reforzar los vínculos con los productores locales de calidad y ayudarlos a continuar con su labor a despecho de las dificultades cotidianas.
Sentada esta premisa, cada uno puede usar y experimentar las técnicas de cocina que prefiera, incluida la de las texturas, creada por el célebre cocinero catalán Ferran Adrià.

Si bien es verdad que Slow Food trata de salvar recetas y alimentos tradicionales, nuestras culturas y, por tanto, también las alimentarias, se caracterizan por una continua evolución, abierta a las influencias del mundo agrícola, de las técnicas, de las realidades urbanas y de la historia, que forjan día tras día millares de cocineros en todo el mundo. En las culturas contemporáneas, innovadoras y complejas, la diversidad es fuente de enriquecimiento, creación y placer. Algunos consiguen estos objetivos acercándose a sus raíces, otros, alejándose de ellas. A veces, para regresar después de manera más consciente. Lo importante es no separar jamás placer y responsabilidad.

Intercambien opiniones y pareceres en el blog de Terra Madre, en la categoría Cocineros.

 
 

Lo sabían?


¡Alarma: las costas de la isla Mauricio están en peligro!


En el parlamento de Port Louis, capital de la República africana de Mauricio, se discute un proyecto de ley que prevé la concesión a manos privadas, mayoritariamente de inversores extranjeros, de buena parte de las costas y de las lagunas de la isla, que constituyen la principal atracción turística del país. Las concesiones, de 30 años de duración, serían otorgadas para la construcción de muelles para desembarque y embarque de personas y mercancías y para proyectos de acuicultura. Son 20 los sitios potenciales ya seleccionados para esta actividad. De ser aprobado el proyecto, amplias áreas de costa serían inaccesibles para la población local so pena de multas altísimas o directamente un año de cárcel. Una medida inaceptable para los ambientalistas, y también para los pescadores, que extraen del mar su sustento.
Kalipso, una red de ONG de Mauricio, hace notar que en la isla no existe ley alguna que prevea controles sobre la alimentación del pescado de cultivo, de ahí lo fundado de los temores de que las aguas costeras se llenen de residuos de harinas animales, productos químicos y otros contaminantes, con el riesgo, además, de atraer a escualos al litoral. Por todo ello, la propuesta de la sociedad civil es que, si en verdad –como sostiene el Gobierno- el proyecto está dirigido al desarrollo económico nacional, se garantice la gestión local y la ecosostenibilidad de las instalaciones de acuicultura.

Para expresar solidaridad con los pescadores mauricianos escriban a:

joinkalipso@gmail.com