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La newsletter de quienes forman parte de la red
de Terra Madre, que unidos defienden la agricultura,
la pesca y la ganadería sostenible



 
 


Terra Madre en el campo

Terra Madre Brasil

Brasil acaba de cumplir una etapa histórica del devenir de Terra Madre. Entre el 4 y el 7 de octubre de 2007, en efecto, los representantes de las comunidades del alimento, los estudiosos y cocineros de la red nacional de Terra Madre, se han reunido en Brasilia junto a los grupos locales de socios de Slow Food y a los representantes de Slow Food de América Latina y de Italia. Entre los 250 delegados se hallaban presentes productores de 77 comunidades del alimento, 26 cocineros, académicos de nueve universidades y todos los responsables de los convivia Slow Food. En el encuentro, además, tomaron parte otras 200 personas entre periodistas, observadores, representantes de ONG e instituciones interesadas.
En el curso de los diferentes debates, los protagonistas de la cadena agroalimentaria intercambiaron opiniones para alcanzar sinergias capaces de sostener una producción alimentaria local que preserve la biodiversidad vegetal y cultural del país. Los cocineros participaron en los Laboratorios de la Tierra, ámbitos de confrontación e intercambio con pequeños agricultores y pescadores artesanales, y prepararon almuerzos y cenas de beneficencia con la recaudación destinada a tres Baluartes y una comunidad del alimento brasileños.
Terra Madre Brasil, organizada por el Ministerio del Desarrollo Agrario brasileño (MDA) en colaboración con Slow Food, se desarrolló en concomitancia con la Feria Nacional de Agricultura Familiar y Reforma Agraria, y para vincular ambos acontecimientos se creó un Espacio Gourmet, en el que se celebraron los Laboratorios del Gusto para niños y encuentros sobre ecogastronomía impartidos por cocineros de la red de Terra Madre, y un restaurante abierto al público donde se sirvieron platos elaborados con ingredientes adquiridos directamente a pequeños productores brasileños.

  Los Laboratorios del Gusto son una de las herramientas ideadas por Slow Food para su proyecto de educación del gusto. En un laboratorio se degusta un producto alimentario, un plato o una bebida, con la ayuda de un experto o de un productor que bien conozca y pueda explicar a los participantes las características sensoriales, las técnicas de producción y el contexto cultural de origen del producto, plato o bebida. Mediante estas degustaciones guiadas, que someten a examen añadas o a diferentes elaboradores de un mismo producto, los participantes aprenden a reconocer peculiaridades y diferencias.
Los Laboratorios del Gusto sirven por tanto para conocer mejor los alimentos, comprar de manera más consciente y aprender un lenguaje apropiado de descripción de las características de los alimentos, sin olvidar que aun en los Laboratorios un alimento es ante todo una fuente de placer.
 












 

 

 







Para una mayor información :
http://terramadre.slowfoodbrasil.com


Aprender en comunidad en Cuba

Al oeste de La Habana, la capital de Cuba, Vilda Figueroa, química, nutricionista e investigadora, y José Lama, ingeniero mecánico, ambos asistentes a Terra Madre, dieron vida en 1966 a un proyecto comunitario dirigido a trabajadores con bajos ingresos, escuelas, personas de la tercera edad, amas de casa y productores agrícolas. El objetivo es mejorar la seguridad y la cultura alimentarias de personas con dificultades, enseñando técnicas de producción, transformación y conservación de los alimentos en un contexto rural y urbano, e igualmente formas de consumo más en consonancia con los efectos nutricionistas y ambientales de las opciones individuales.
Poco a poco, la labor de Vilda y José, realizada en una comunidad de 1.500 habitantes, se ha ido difundiendo en el resto del país gracias a los medios de comunicación no comerciales que existen en Cuba y a la publicación regular de una hoja informativa, además de a la natural difusión de los encuentros cara a cara. Las actividades del proyecto incluyen ferias y exposiciones, numerosas reuniones comunitarias, proyectos específicos dirigidos por pequeños grupos de voluntarios y laboratorios prácticos para aprender a producir y conservar alimentos, cultivar hierbas aromáticas y plantas medicinales.

Para una mayor información, dirigirse a:
José Lama et Vilda Figueroa
La Havana, Cuba

www.alimentacioncomunitaria.org
conserva@ceniai.inf.cu



Una Mirada a...

Los productos espontáneos

Frutos de bosque, bayas, hierbas aromáticas y hongos, son sólo algunos ejemplos de los productos que nos ofrece la naturaleza, ya listos para ser saboreados. A nosotros nos corresponde la labor de descubrirlos en campos y bosques y de recogerlos con cuidado y paciencia. Los productos espontáneos muestran una biodiversidad extraordinaria y, en su variedad, reflejan las características del lugar donde se desarrollan. Desafortunadamente, en algunos países no se reconoce este valor de los frutos espontáneos. En realidad, transformar bayas y frutos en mermeladas, siropes y bebidas alcohólicas según recetas conservadas en familia, permite mantener la memoria de tradiciones locales y de sabores típicos, y se puede convertir en una fuente de ingresos adicional para las personas que habitan en zonas boscosas. Lo habitual es que estos productos se vendan en los mercados locales, por lo que son también un provechoso ejemplo de comercialización directa: del productor al consumidor. Otro aspecto que a veces se olvida es que la recolecta de frutos espontáneos tiene una importancia fundamental para la defensa del ambiente: permite controlar con regularidad áreas naturales de gran valor en peligro de abandono o de incendio. Además, el continuo crecimiento de la demanda de hierbas y frutos espontáneos por parte de las industrias farmacéuticas y cosméticas puede provocar consecuencias negativas sobre los ecosistemas, por eso es necesario que en la recolecta se preste siempre la debida atención al impacto ambiental.


Frutos de bosque que cambian la vida


Karol Majewski es un señor polaco que a lo largo de su vida ha sabido cultivar variados intereses: vestir, por ejemplo, en el pasado las prendas de entrenador deportivo, o ejercer de periodista musical. Hace ahora cinco años, los amigos le convencieron para transformar una de las pasiones de su tiempo libre en una verdadera profesión, y de esta forma Karol el transformista ha comenzado a elaborar destilados de frutos de bosque no sólo para los conocidos, sino también para la comercialización.
En 30 años de experimentos caseros, Karol ha creado 32 tipos diversos de espirituosos a base de frutos de bosque, y después hubo de emplear dos años enteros para obtener las autorizaciones necesarias para la venta regular de sus bebidas (¡permisos requeridos a cinco Ministerios!). Los frutos espontáneos son recolectados en los bosques por personas y Karol se remite a una tradición polaca del siglo XVI para obtener los destilados mediante un proceso de maduración que dura, según sean los frutos, de cuatro a ocho semanas, y un periodo de envejecimiento de al menos dos años.
Hoy Karol vende sus productos a restaurantes y hoteles exclusivos en Polonia, pero también en China, Japón y Singapur, participa en eventos y ferias para dar a conocer sus productos y en 2006 entró a formar parte de la red de Terra Madre. Su experiencia es un ejemplo alentador: si se invierte en calidad los frutos espontáneos pueden triunfar en el mercado.

Para contactar con este productor:
Karol Majewski
Varsovia, Polonia

nalewki@nalewki.pl



Slow Food
en dos palabras

Cheese

Cada dos años, en el mes de septiembre, Slow Food organiza en Bra, la población italiana en la que partió la aventura de esta asociación internacional, un festival dedicado a los quesos de alta calidad: Cheese. Se trata de una ocasión única para los consumidores de encontrarse con productores y degustar quesos de todos los países del mundo, y para expertos y personas interesadas en discutir sobre las problemáticas más actuales de la producción quesera.
Cheese centra la atención en los productores artesanales, destaca la importancia del pasto y del tipo de alimentación de los animales, sostiene la crianza de razas autóctonas, apoya a las pequeñas producciones de zonas de difícil acceso (por ejemplo las de chozas de montaña), y afirma que una producción de leche cruda respetuosa con las normas higiénicas confiere a los quesos características cualitativas superiores.


Ir al sitio: www.cheese.slowfood.it  


Voces de Terra Madre

  Soy una periodista estadounidense y he tenido la fortuna de participar en los dos encuentros de Terra Madre en Turín. Una de las cosas que allá más me impactó fue el ver cuántas personas (¡no sólo yo!) tomaban fotos de los tan diversos alimentos que allí se hallaban expuestos. Al regresar a mi país he decidido crear un lugar en el que las personas pudieran intercambiar fotos e historias de alimentos, para “representar aquello que come el mundo”. Desearía por eso invitarles a todos a enviar a www.BeenThereAteThat.com la foto de su plato preferido, preparado en casa o en la cocina de un restaurante, o la de un cereal o una hortaliza que hayan cultivado. De este modo todos podremos sentarnos a la misma mesa, ¡al menos virtualmente!  
     
  Gayle Keck,
gakeck@aol.com
 
 


Tradiciones alimentarias


Una preparación slow para un dulce inhabitual

Los canacos, población nativa de Nueva Caledonia, isla en el suroeste del Océano Pacífico, nos cuentan de un dulce local en verdad particular, denominado “dulce de escasez” porque tradicionalmente se elabora en el periodo entre las dos estaciones de recolección del ñame –producto base de la alimentación local- o en ocasión de acontecimientos naturales desastrosos como los ciclones.
El ingrediente principal de este dulce son los frutos del manglar, planta preponderantemente leñosa típica de los litorales tropicales. Durante la recolección de los frutos del manglar, se cortan también hojas de árboles (palma, banano, coco etcétera) en la foresta, que más tarde, trabajadas y entretejidas por las mujeres, se convierten en cestillos para el filtrado. Los frutos se abaten con un palo de madera y después se disponen en el fondo de los cestillos cubiertos con hojas de burao (Hibiscus tiliaceus). Atados y sellados en su interior con hojas de coco, los cestillos se sumergen por entero en baldes de agua salobre, donde deben permanecer durante 15 días.
Transcurridas las dos semanas, las mujeres retiran los cestos, remueven las hojas y amasan los frutos del manglar, ahora suaves y desmenuzables, con coco rallado y azúcar. La masa se deja reposar mientras se preparan pequeños recipientes con fibras vegetales, luego rellenados a mano con la pasta dulce, sellados, atados y finalmente sometidos a cocción en una cacerola. Los antiguos “dulces de escasez” se consumen hoy como una merienda, en compañía de un té.


Para mayor información sobre la cultura canaca :
www.adck.nc/fr


  ¡CUENTEN USTEDES TAMBIÉN SUS TRADICIONES!
Describan su comunidad, háblennos de sus platos típicos y de cuándo los comen. Aparecerán en esta sección. Escriban a: communication@slowfood.com
 








 
 
 

¡Hemos de cacarear!

En mi tierra usamos una metáfora para explicar por qué las gallinas cuando ponen un huevo son más populares que las hembras de pavo. De hecho también las pavas ponen huevos, pero nadie parece reparar en ello. La diferencia es que las gallinas al poner un huevo “cacarean”, y esto al final es una forma de mercadeo. Las gallinas se hacen notar, las pavas no.

Nuestras terruños, los territorios de las comunidades del alimento, están repletos de productos óptimos e importantes, de lindas cosas que promover, de tradiciones fascinantes: y nosotros lo sabemos.

Con frecuencia, sin embargo, esas cosas no se conocen más allá de nuestra red y resulta arduo hacerse notar. Muchas comunidades lamentan la dificultad de hallar canales de venta justos para sus productos aun en los mismos mercados locales: también en ellos la calidad de los alimentos de la propia tierra ha pasado de tal forma a un segundo plano respecto de los productos estandarizados, que termina directamente en el olvido.

De forma que se nos hace necesario “cacarear” incluso en nuestro propio ámbito territorial, exponer de nuevo, aclarar las tradiciones locales en primer lugar a quien ya no es plenamente consciente de su propia identidad: una primera parte fundamental de la labor que permitirá a los productos abrirse camino, ser conocidos y deseados también fuera de la comunidad.

Esto forma parte de la estrategia de economía local y nada tiene que ver con chauvinismo o ansia de demostrar que nuestro producto es mejor que los otros.
Se trata de contar una historia, de vender igualmente los aspectos inmateriales: las vicisitudes humanas y características del lugar, la vida que hay detrás de un alimento. Se trata de exaltar la diversidad, la singularidad.

En una red de comunidades locales, en un mundo donde es necesario que predominen las economías locales a despecho de los sistemas de grandes dimensiones, son las singularidades las que adquieren el poder y la capacidad de sorprender, de fascinar. Apostar por uno mismo y por la identidad local es el modo mejor de permitir a nuestros productos progresar en términos de presencia y aceptación: porque la comida no es sólo carburante para el cuerpo; ni tan siquiera es suficiente por si mismo ese placer que nos proporciona debido a sus características organolépticas superiores: su valor ha de ser transmitido, divulgado siempre con gran respeto por las diferencias culturales.
Si la comunidad –no solo la del alimento, sino toda la comunidad local- es consciente, se siente orgullosa como tal, y obra de forma que sus tradiciones permanezcan vivas y sus productos sean consumidos como parte integrante y esencial de si misma, no existirá la necesidad de seguir las reglas clásicas de comercialización.

Será suficiente con “cacarear”, la más auténtica forma de mostrarse, de vivir las circunstancias tal y como las vive la propia naturaleza.


Carlo Petrini

 
 
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Celebre el placer que nos ofrecen los mejores alimentos del mundo en toda su variedad
servicecentre@
slowfood.com

 

Envíen sus demandas y sus comentarios, escriban sus historias y experiencias: nosotros las
relataremos aquí.
communication
@slowfood.com
 
hallarán, entre otras
cosas, fotos y registros audiovisuales de
Terra Madre 2006.
 
 
 
Pregunta respuesta



 
Hace poco que he comenzado, casi por casualidad, a producir queso azul: he puesto un queso blanco salado en un recipiente de tierra y me he dado cuenta de que los mohos naturalmente presentes lo transformaban. Desearía tener informaciones más precisas sobre este tipo de producción...
 
 
Kiril Georgiev
Tchern Vit, Bulgarie
kiril_borania@cablebg.net
 


Durante Cheese, la feria organizada por Slow Food en Italia, Kiril ha recibido la respuesta a su pregunta, de un quesero inglés que había recomenzado recientemente a producir queso azul a partir de leche cruda, después de que en 1989 tal técnica fuera interrumpida en Inglaterra a favor de las producciones con leche pasterizada. El productor inglés subraya que es necesario controlar con mucho cuidado los tiempos de producción y, naturalmente, de afinado. Sugiere el raspar algún milímetro la corteza del queso para frenar la aparición de mohos y luego punzar la superficie de manera homogénea, sin alcanzar el centro, con largas agujas de acero inoxidable. El queso luego debe permanecer durante algunas semanas en un lugar muy húmedo. Por lo que respecta al uso de sal, el quesero inglés se limita a una salazón en seco ligera, para dejar que el gusto se exprese plenamente.

Si ustedes tienen consejos y experiencias a intercambiar, las pueden publicar en el blog de Terra Madre en la categoría Quesos.

 
 

¿Lo sabían?


El turismo es beneficioso?


El lago Victoria, el segundo más grande del mundo, se reduce drásticamente a causa de las escasas precipitaciones atmosféricas y de la inadecuada protección del ambiente. Numerosos campesinos y pescadores de Tanzania, Uganda y Kenia, dependen de sus aguas para sus necesidades básicas. Justo para sostener a las comunidades locales, la asociación keniata Uvip ha puesto en marcha un proyecto de ecoturismo en colaboración con la asociación italiana Mondo Solidale. Mediante la promoción de actividades ecosostenibles, Uvip espera también llamar la atención de las autoridades políticas sobre la necesidad de defender este importante y delicado ecosistema.
En la otra parte del mundo, los productores del Baluarte de las castañas de secadero (Liguria, norte de Italia) han decidido recientemente acoger a los turistas interesados en descubrir su terruño, guiarles en la recolección en los bosques y reunirlos con los pasteleros y heladeros que transforman las castañas en confituras, helados, bizcochos y tortas. Además, los productores del Baluarte han decidido devolver una parte de la cuota de adhesión a su programa de jornada, a la Fundación Slow Food para la biodiversidad onlus, para sostén de otros proyectos de Baluartes en África, Asia o Suramérica.

Para contactar con la Uvip:
Peter Onyango
peter_onyango@yahoo.com
Para contactar con los productores del Baluarte de las castañas de secadero:
Federico Santamaria
f.santamaria@tiscalinet.it
www.calizzano.com