Eng | Fra | Esp | Port | Ita | De | Rus | 日本語 Si no vizualiza correctamente esta newsletter, haga click aqui
 

La newsletter de quienes forman parte de la red
de Terra Madre, que unidos defienden la agricultura,
la pesca y la ganadería sostenible



 
 


Terra Madre en el campo

Sanar con placer


Comida buena, limpia y justa en las instituciones sanitarias: he aquí el objetivo de un proyecto puesto en marcha a partir de Terra Madre 2006, y hoy ya en funcionamiento en dos hospitales, uno en la Italia septentrional (el San Giovanni de Turín), y otro en Alemania (el Alice Hospital de Darmstadt).
En el Alice Hospital todo ha sido posible gracias a la iniciativa de la cocinera delegada de Terra Madre, y socia de Slow Food, Dagmar Vogel, y el empeño del departamento de educación de Slow Food Italia. Dagmar y los responsables del hospital alemán involucraron en el proyecto a Fabian Gauss, estudiante que ha cursado el Master of Food Culture (cultura alimentaria) en la Universidad de Ciencias Gastronómicas.
La cocinera ha organizado ya cuatro Laboratorios del Gusto para pacientes, visitantes y personal hospitalario, centrados en alimentos locales y de estación: Fabian ha desarrollado las líneas centrales para poner en valor a productores y productos, y para dotar a los administradores del Alice Hospital de un manual para la elección de nuevos proveedores. Ya se està realizando, cada semana, un menù bueno limpio y justo.
El proyecto representa una experiencia concreta importantísima: inspirada en los principios de Terra Madre, reconstruye redes alimentarias locales, refuerza el sentido de pertenencia local, ofrece a personas enfermas una comida buena y benéfica que también les ayudará a sanar (¡al menos de espíritu!) e incita a productores de la zona a ofrecer productos de mejor calidad.

Para mayor información, escriban a:
Fabian Jauss
fabian.jauss@gmx.de

Link al servicio de la TV alemana Hessenrundfunk donde Fabian Gauss explica el proyecto.



 

Universidad de Ciencias Gastronómicas
La Universidad de Estudios de Ciencias Gastronómicas, única en su género en todo el mundo, es un centro internacional de formación e investigación al servicio de quien trabaja por una agricultura renovada, por el mantenimiento de la biodiversidad, por una relación orgánica entre gastronomía y ciencias agrarias. Es una universidad no estatal, legalmente reconocida, fundada en 2003 y promovida por Slow Food con la colaboración de dos regiones italianas: Emilia-Romana y Piamonte.
La oferta didáctica en la sede de Pollenzo, Italia, comprende un curso de diplomatura trienal en Ciencias Gastronómicas y, a partir de 2008, también la diplomatura especializada bienal en Puesta en Valor y gestión de los recursos gastronómicos. En la sede de Colorno, Italia, se desarrollan dos Master post grado: uno en Ciencias Gastronómicas y Productos de Calidad, y otro en Food Culture -Communicating Quality Products-. Los cursos egresan diplomados con elevados conocimientos científicos y humanísticos, capaces de operar en la producción, transformación, distribución y promoción de comidas y bebidas en el ámbito internacional, gracias a un articulado conocimiento multifacético de la nutrición y del control de los alimentos, y a una experiencia directa en lugares y territorios productivos.

www.unisg.it

 
 

En el campus se come sostenible

En 2001, estudiantes, docentes y responsables del servicio de comedores estudiantiles de Yale, junto al Presidente de la universidad, Richard Levin, y la chef Alice Waters, pusieron en marcha el Yale Sustainable Food Project (programa para una comida sostenible en Yale). Objetivo: cambiar por completo la cultura alimentaria en Yale, a partir de la convicción de que nuestras opciones alimentarias provocan un impacto ético y ecológico, y que la comida mejor es la de temporada, producida en el lugar y según métodos sostenibles. El Programa garantiza el bienestar de quienes comen y trabajan en Yale, contribuye a la vitalidad de las comunidades agrícolas de la zona y, a largo plazo, salvaguarda el ambiente.
El primer paso concreto se realizó en 2003, cuando los estudiantes allanaron un terreno en New Haven para transformarlo en un huerto, hoy conocido como Yale Farm (la granja de Yale), que a nivel nacional se ha convertido en un modelo para otros huertos urbanos y para experiencias similares en otros colleges. En el ámbito del Proyecto Yale actualmente se hallan activos un servicio de comedor sostenible, cultivos biológicos en el propio campus y diversos estudios sobre comida y agricultura. Al reagrupar a diferentes personas en torno a temas y acciones compartidas, el Yale Sustainable Food Project favorece una cultura que obtiene significado y placer de las conexiones entre personas, tierra y alimento. Los responsables del Programa han trabajado en estrecha colaboración con Slow Food desde el principio, y algunos delegados de Yale participaron con entusiasmo en las dos ediciones de Terra Madre.

Para una mayor información sobre el programa: www.yale.edu/sustainablefood
Referencia: Josh Viertel
joshua.viertel@yale.edu



Una Mirada a...

La soberanía alimentaria

La soberanía alimentaría significa la posibilidad para un pueblo de elegir los alimentos con que nutrirse y responder a sus propias necesidades alimentarias a través de la producción local y nacional, respetando la diversidad productiva y cultural del territorio. Luchar por esa soberanía alimentaria significa comprometerse para que todos estén en condiciones de satisfacer las exigencias alimentarias de la propia familia, de las comunidades locales y del país mediante el control autónomo del proceso productivo, que garantiza el acceso físico y económico a alimentos sanos y nutritivos.
Para asegurar la soberanía alimentaria es necesario promover y recuperar las prácticas y las tecnologías tradicionales, que permiten proteger la biodiversidad y las producciones local y nacional. Un componente indispensable para la soberanía alimentaria es el acceso al agua, a la tierra, a los recursos energéticos y a mercados justos, posibles sólo con el apoyo gubernativo y la colaboración de la sociedad civil.


La soberanía comienza por la propia casa

  Me llamo Jean-Pierre y soy el coordinador de la comunidad de pescadores del Lago Tanganyika, en la República democrática del Congo. Los miembros de esta comunidad viven a lo largo de las orillas de este lago, con aguas muy abundantes en peces, y practican la pesca según métodos tradicionales. Hace un par de años algunos cooperantes italianos de paso por nuestra zona comenzaron a hablarnos de Slow Food. Las ideas de aquella organización italiana con nombre inglés nos impresionaron: las sentíamos verdaderas, parecían dar forma a nuestros ideales. De esta forma, en octubre de 2006 participamos en Terra Madre y en mayo de 2007 en Slow Fish. Fueron dos experiencias magníficas, que nos regalaron el entusiasmo necesario para regresar a nuestro país y aquí crear un convivium Slow Food.
El objetivo que nos hemos marcado es romper el aislamiento en el que estamos acostumbrados a vivir, para abrirnos a los intercambios con otras comunidades del alimento y aprender de las experiencias técnicas de otros lugares (como ha sucedido con los amigos noruegos durante Slow Fish), pero también para acercar la filosofía Slow Food a la singularidad de nuestra región: Katanga.
Slow Food nos enseña la importancia de reactivar la economía local y suministrar a los consumidores productos de calidad: nosotros deseamos descubrir a todos –congoleños o no- que lo que producimos en las riberas de nuestro lago es bueno y nutritivo, que está preparado con atención por nosotros mismos, aquí, en nuestra zona. Para sensibilizar a nuestra comunidad utilizo una sencilla pizarra: en nuestra zona un potente instrumento de comunicación pública. Todos los meses fijo en ella las newsletter de Terra Madre y las informaciones que Slow Food envía a los convivia. De esta forma cada día son más las personas que entran en contacto con la red de Slow Food y Terra Madre, y que creen en la posibilidad de nutrirse con una comida buena, que además en el futuro permanecerá en nuestras manos: ¡nuestra comida!

Jean Pierre Kapalay
Líder del Convivium Tanganyika
lumina_mabue@yahoo.fr



Slow Food
en dos palabras

Manifiesto Slow Food

Slow Food nació oficialmente como “Movimiento Internacional por la Defensa y el Derecho al Placer” el 9 de noviembre de 1989 en la Ópera Cómica de París con la firma del Manifiesto. Este documento es fundamental porque contiene los principios en que se basa toda la labor de Slow Food de estos años: la necesidad de detenerse para no caer víctimas de la fast life, y recomenzar a gustar de la lentitud a partir de la mesa, donde saborear ese placer que nos regalan los platos de las cocinas locales junto a los demás. ¡Ese concepto de sociabilidad que llevamos en el corazón!
Aqui tienen el Manifiesto completo.




Voces de Terra Madre

  Desde que abrimos el restaurante hace ahora cinco años, nuestra carta ha propuesto siempre productos locales y de temporada. Sin embargo, desde que, gracias a Terra Madre, hemos comprendido los valores que atesora el corazón de Slow Food, hemos acentuado esa actitud: hoy estamos comprometidos a fondo para construir relaciones sólidas con los pequeños productores artesanales de nuestra región y para apoyar su labor, en verdad fantástica. Nuestra política “All Australian” (todo australiano) significa que en los platos y las bebidas que servimos tratamos de usar sólo ingredientes de origen local o al menos australiano.  
     
  Jared Ingersol
Cocinero australiano
jared@danksstreetdepot.com.au
 



Tradiciones alimentarias

Tantos buenos fast food

"Slow Food no está siempre contra el fast food. El fast food entendido como posibilidad de consumir una comida velozmente, quizá caminando, existía mucho antes de que McDonald’s sembrase sus arquitos en todos los rincones del planeta, si bien la cadena estadounidense ha homologado y envilecido la calidad de la oferta, sin respeto alguno por las tradiciones alimentarias preexistentes. La costumbre de comer algo de forma rápida en la calle está muy difundida en Asia, al igual que en Europa o en América Latina.
Fuera de las arterias llenas de tráfico y contaminadas de Bangkok es posible refocilarse a cualquier hora en los tenderetes ambulantes de los vendedores de sopa china, el kwei tiew, una pasta de arroz hervida en agua condimentada con varias especias. Las tardes españolas no serían de las más divertidas de Europa sin las tapas, esos tentempiés que acompañan al aperitivo y que varían según el antojo del tabernero y la región en que se halla (Galicia, Andalucía, Cataluña...).
En Bahía, Brasil, las mujeres cuecen los carangueijos (cangrejos) para los bañistas en chozas en la playa. En las callejuelas estrechas y tortuosas de las medinas magrebíes y de medio oriente, en panecillos bastante más sabrosos y sanos que los de la hamburguesa de McDonald’s puedes hallar: albóndigas de carne (kefta) embutidas en un pan redondo, la kesra, y condimentadas con salsa picante, o bien a base de guisantes o de berenjenas. En Atenas se mata el hambre con un souvlaki, carne asada con pimienta que se consume dentro de una pitta, un compuesto de harina y agua condimentado con aceite y precocido al horno.
La lista de ejemplos podría continuar largamente: innumerables refrigerios que reflejan la extrema variedad de las culturas alimentarias sin instintos colonizadores hacia el planeta.

 
  ¡CUENTEN USTEDES TAMBIÉN SUS TRADICIONES!
Describan su comunidad, háblennos de sus platos típicos y de cuándo los comen. Aparecerán en esta sección. Escriban a: communication@slowfood.com
 

 
 

¡Recuperemos los comedores colectivos!

Hace años ya que Slow Food, junto a quienes componen la red de Terra Madre, trata de reubicar la alimentación en el centro de nuestra vidas. Hasta ahora nuestro empeño se ha centrado principalmente en dos de los lugares donde nos nutrimos: el restaurante y la casa. Nos queda, sin embargo, por abordar esa enorme mesa cotidiana que son los comedores colectivos, y que día a día se dispone para servir a millones de personas en todo el mundo: escuelas, hospitales, residencias para ancianos, cárceles, empresas.

Este tipo de restauración es quizá la señal más evidente de algunas de las deformaciones del eficientismo de los tiempos modernos: consumo veloz y descuidado, toneladas de sobrantes evitables, preparación optimizada como en una cadena de montaje, en la que, no obstante, la calidad y la gracia pasa a un segundo plano la mayor parte de las veces respecto de los decisivos parámetros de orden económico, por no hablar de la soberanía alimentaria y del reforzamiento de las economías locales.

Las palabras clave para este enorme sector, que hoy dispone de un personal sin particulares competencias, deben ser: servicio, educación, profesionalidad, autóctono. Para preparar y servir una buena comida son necesarios cultura, conocimiento y pasión. Y todo ello en compañía de un programa educativo dedicado no sólo a quien opera en el sector: la comida “pública” no puede ser enajenada del valor educativo que tiene la alimentación, y mucho más si hablamos de escuela. Formación sobre los productos locales y tradicionales, la comida cotidiana, la estacionalidad, el entrenamiento de los propios sentidos como medio para reconocer la calidad y elegir correctamente.

Se trata de una batalla de civilización y salvaguardia de nuestras culturas locales, en la cual podemos y debemos participar todos.
Hemos de pelear por un cambio del sistema radical, a partir de una total re-localización de los comedores colectivos y de su funcionamiento. En materia de comida la dimensión local es siempre decisiva para la calidad y, si deseamos garantizar comidas gratas y saludables, no podemos prescindir de un aprovisionamiento que no pesque demasiado lejos de los lugares de consumo, gestionado en estructuras autónomas, que puedan controlar mejor todas las fases del proceso.

La comida es un elemento central en la vida de los enfermos, de nuestros hijos, de todos nosotros, ¿por qué hemos de hacerlo, o dejarlo hacer, mal?

Carlo Petrini

 
 
Venga a formar parte de

una gran comunidad internacional que defiende la agricultura, la pesca y la ganadería sostenible.
Celebre el placer que nos ofrecen los mejores alimentos del mundo en toda su variedad
servicecentre@
slowfood.com

 

Envíen sus demandas y sus comentarios, escriban sus historias y experiencias: nosotros las
relataremos aquí.
communication
@slowfood.com
 
hallarán, entre otras
cosas, fotos y registros audiovisuales de
Terra Madre 2006.
 
 
 

 

Pregunta respuesta

 
Tengo curiosidad por saber qué se ha dicho a propósito de Terra Madre durante el reciente Congreso Internacional de Slow Food.
 
 
Magda Alejandra Choque Vilca
Coordinadora del Baluarte del Yacón, Argentina
maguijuy@arnet.com.ar
 


Terra Madre ha sido uno de los argumentos clave de las presentaciones y debates del quinto Congreso Internacional de Slow Food, justamente porque en esta ocasión se ha declarado oficialmente que la red internacional alumbrada gracias a Terra Madre es absolutamente central para el desarrollo futuro de la asociación Slow Food. Desde este punto de vista, el nombramiento de la comunidad de productores de cacao biológico de Villahermosa, Tabasco, recientemente constituida como convivium, como coordinadora de las actividades en México, ha tenido un fuerte valor simbólico.

En su discurso inaugural, el Presidente de Slow Food, Carlo Petrini, se dirigió a los más de 600 delegados presentes y destacó que reconciliarse con los saberes tradicionales y desarrollar las economías locales son pasajes esenciales para crear un sistema alimentario sostenible y para asegurar nuestro futuro. A propósito de los encuentros de Terra Madre, Petrini afirmó: “la primera edición reunió a campesinos de todo el mundo, la segunda amplió la red para englobar a cocineros e investigadores universitarios, la próxima, en 2008, se diversificará ulteriormente para incluir a músicos de las comunidades del alimento y jóvenes –estudiantes y campesinos- provenientes de todos los rincones de la Tierra.” ¿Una gran noticia, verdad? Los tendremos informadosr.

  Congreso Internacional:
Cada cuatro años los responsables de Slow Food, procedentes de todo el mundo, se reúnen para el Congreso Internacional, un momento fundamental porque es la ocasión de elegir los organismos dirigentes y se deciden las líneas estratégicas para el desarrollo a nivel mundial de la asociación. El quinto Congreso Internacional se ha desarrollado del 8 al 11 de noviembre en Puebla, México. Más de 600 participantes en representación de 49 países. De las discusiones de Puebla han emergido las prioridades del próximo futuro: ampliar el movimiento más allá de los países tradicionalmente con mayor presencia y apostar cada día más por las autonomías y las comunidades locales.
 
 
 
 
¿Lo sabían?


¿Una sentencia expeditiva?

La Corte Suprema india, por supuestas razones higiénico-sanitarias, ha prohibido el chaat, la comida vendida y consumida por las calles de Delhi desde el siglo XVI. En realidad, a nosotros nos parecería más oportuno que las autoridades locales se empeñaran en suministrar a los vendedores agua limpia, descargas eficientes, adecuados espacios para tirar la basura y también sencillos cursos para aprender las normas higiénicas fundamentales: de tal forma, en lugar de destruir la gustosa y antigua tradición culinaria del chaat, se pondría ésta en valor.

SOS cacao mexicano

Tras las inundaciones que han golpeado a México desde comienzos de noviembre, Slow Food se ha comprometido a recoger fondos para recuperar la producción de cacao de la comunidad de Villahermosa, en el Estado de Tabasco, área de Chontalpa.

Para una mayor información haz click aquí.