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La newsletter de quienes forman parte de la red
de Terra Madre, que unidos defienden la agricultura,
la pesca y la ganadería sostenible
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Terra Madre en el
campo
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El boniato como antídoto al hambre |
El tema de la crisis alimentaria
es de una particular importancia en los últimos
años. El progresivo e insostenible incremento
de los precios del trigo (+120%), maíz, arroz
(+75%) y soja, está alterando a todo el mundo,
y sobre todo a los países en vías de desarrollo:
naciones pobres en las que la población gasta
más de la mitad de sus ingresos en alimentarse.
La situación, por otra parte, se ha visto agravada
con la caída de la producción mundial
y el aumento global de la demanda alimentaria.
En Indonesia el consumo anual per capita de arroz se
acerca a los 139 kilogramos, y se prevé que la
población pasará de 230 a 425 millones
de individuos antes de 2030: un acontecimiento que provocará
una profunda crisis respecto de la posibilidad de poder
alimentarlos a todos.
Pak Adi Kharisma, coordinador de la comunidad de productores
de arroz y boniatos de Bali, participó en 2006
en el encuentro de Terra Madre en Turín. Preocupado
por la alarmante situación prevista para Indonesia,
Pak Adi, como tantos otros, ha llegado a la conclusión
de que el único modo de conjurar el riesgo de
una crisis es reducir la total dependencia del arroz
como alimento de base y reducirlo a un 50% con alimentos
alternativos cultivados localmente.
El primer paso a cumplir era hallar un alimento de base
local, sostenible y nutritivo. Con una intuición
independiente y creativa, comenzó a realizar
investigaciones y experimentos hasta alcanzar una posible
solución: el boniato (ubi), alimento tradicional
de su tierra. De las 20 variedades de ubi por él
individualizadas, Pak Adi ha seleccionado cuatro (blanca,
amarilla, violeta y anaranjada). Después de algunos
experimentos ha conseguido confeccionar un alimento
gustoso y nutritivo compuesto por un 50% de arroz, 30%
de ubis violeta y amarillos y un restante 20% de legumbres
producidas localmente (guisantes, semillas de soja,
alubias y maní).
Pak Adi abrió el pasado año un pequeño
restaurante propio, el Warung Sela Boga, y una línea
de productos alimentarios en Denpasar (capital de la
provincia de Bali, Indonesia).
Pero su empeño y sus actividades no terminan
ahí: ha puesto en marcha un programa destinado
a los estudiantes del último año de las
escuelas superiores locales, que se propone formar campesinos
productivos y de éxito, y un proyecto para enseñar
a las mujeres de las poblaciones a preparar productos
alimentarios para vender localmente. Esta última
iniciativa ha surgido de la consciencia de la absoluta
importancia de educar a las mujeres respecto de la nutrición,
la higiene y la economía de base.
Para informarse sobre el proyecto contacten
con:
Pak Adi Kharisma
Coordinador de la comunidad de productores de arroz
y boniatos de Bali
adi_kh@hotmail.com
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Pastores y pastores |
«Nos une el modo de tratar con
las personas, nos mancomuna el trabajo, el deseo que tenemos
de divertirnos con los amigos y la pasión por los
animales. Todas las zonas de montaña poseen el
mismo tipo de cultura aun en áreas diversas. Hay
más humanidad».
Son estas las palabras y el espíritu en que se
expresaron 12 pastores durante el primer encuentro del
proyecto Pastores y pastores que se celebró
del 8 al 12 de abril en Cerdeña. Los jóvenes,
seis abruzos acogidos por otros tantos productores sardos,
se han conocido, han trabajado unidos y aprovechado la
ocasión para intercambiarse información
sobre las respectivas tradiciones y técnicas de
trabajo. Esta primera visita sirvió para confrontar
opiniones sobre una serie de problemáticas comunes
y acaso diversas, que en este momento pesan negativamente
sobre el mundo del pastoreo.
Pastores y pastores es una iniciativa que el
Parque Nacional del Gran Sasso y Montes de la Laga, ha
puesto en marcha con la colaboración de Slow Food
Abruzzo y Slow Food Cerdeña, surgida de la constatación
de la presencia de muchos jóvenes entre los productores
de los Baluartes de quesos abruzos y sardos. El objetivo,
además de favorecer el intercambio de conocimientos
y competencias técnicas, es crear una red entre
jóvenes que trabajan en la agricultura y que, no
obstante las diferentes regiones de procedencia, se hallan
unidos por el mismo tipo de labor.
Las ideas surgidas de este primer encuentro se desarrollarán
durante el verano, como también lo harán
las relaciones de estrecha amistad que han nacido entre
los participantes. La próxima cita será
a principios de septiembre, cuando los participantes abruzos
devuelvan la hospitalidad recibida.
Reencontraremos a nuestros 12 pastores en la próxima
edición de Terra Madre, donde con su presencia
darán testimonio de la relación entre los
jóvenes y la agricultura, que se anuncia como uno
de los temas fundamentales del acontecimiento.
Para una mayor información:
Anna Sulis
Presidente de Slow Food Cerdeña
slowfood.sardegna@gmail.com
Silvia De Paulis
Gobernador de Slow Food Abruzzo y funcionario del Parque
Nacional del Gran Sasso y Montes de la Laga
silviadepaulis@gransassolagapark.it
Una Mirada a...
Las food miles
El de food miles es un concepto introducido
en los años noventa por Tim Lang, docente en la
City University de Londres, para poner en evidencia las
enormes distancias que recorre la alimentación
antes de llegar a nuestra mesas. Se utiliza para subrayar
el impacto ecológico y la sostenibilidad de los
alimentos que consumimos a diario, y se insiere en un
discurso más complejo que integra argumentos tal
vez contradictorios y trata de relacionar entre si a toda
una serie de implicaciones sociales, ecológicas
y económicas estrechamente ligadas a los procesos
de producción alimentaria.
El concepto de food miles surge de una más
amplia reflexión sobre el tema de la contaminación
y el uso responsable de los recursos, que trata de satisfacer
la natural necesidad de las poblaciones de nutrirse sin
infligir daños irreversibles al planeta. En consecuencia,
las food miles están intrínsecamente vinculadas
a los conceptos de comida local (eje de economías
locales y autónomas en las cuales producción,
transformación, distribución y consumo están
integrados como forma de poner en valor un territorio
específico) y de “impronta carbónica”
de la comida (en referencia al impacto de la actividad
humana sobre el ambiente en términos de emisión
de CO2).
La impronta carbónica se corresponde con el modo
en que los alimentos son transportados (en referencia
a la distancia, pero también al medio de transporte
utilizado) y producidos (los invernaderos y el uso de
fertilizantes emplean mucha energía y dejan en
la atmósfera elevadas cantidades de anhídrido
carbónico).
De Francia nos llega un bello ejemplo inspirado en el
modelo local, que da fe de la recuperación de un
paisaje, de especies animales, de oficios, y también
de las relaciones entre los hombres y entre estos y la
naturaleza.
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El
gusto del río libre en nuestro platos
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Hace ya demasiado tiempo que se
dejaron a un lado aquellos sabores del pescado salvaje
de los ríos, un producto que se consumía
principalmente en la proximidad de los lugares de captura
y que en un tiempo llegaba hasta las mesas de todas
las familias.
«¿No sería más razonable
comer el pescado de un río cercano más
que aquel que procede de recursos ícticos hoy
diezmados, traídos hasta nuestras mesas por flotas
de embarcaciones industriales después de un recorrido
de millares de kilómetros? se preguntan los 14
pescadores del Loira pertenecientes a una comunidad
de Terra Madre.
El proyecto
de estos “jardineros del río” tiene
como objetivo la promoción y puesta en valor
de su pescado, de oficios y métodos tradicionales
para una pesca sostenible, la búsqueda del placer
del consumidor, la recuperación ambiental y la
creación de una oferta turística responsable.
Protagonistas de este esfuerzo son cinco convivia Slow
Food coordinados por el convivium Slow Food de Tours
Val de Loire, Wwf
Francia (programa Rivières Vivantes)
y un grupo de entes públicos locales (región,
provincia, comunidad, etcétera) ya comprometidos
con el proyecto Plan Loire Grandeur Nature.
Gracias a este empeño conjunto, especies ícticas
como el sábalo o la lamprea han crecido en pocos
años y pasado de algunos centenares a 90.000
unidades.
En abril fue inaugurado el Mes de los pescados del
Loira, una iniciativa que se estructura en conferencias,
programas televisivos, comunicados en la prensa local
y nacional, y asimismo cenas y degustaciones temáticas
sobre peces migratorios y sedentarios del Loira, celebradas
en más de 30 restaurantes de la zona que trabajan
en estrecha colaboración con los pescadores locales.
El objetivo es impulsar a habitantes y turistas a redescubrir
el gusto de nutrirse con los productos ícticos
locales, aprendiendo a conocer el río y el mundo
de la pesca sostenible.
Los pescadores profesionales que trabajan con técnicas
artesanales selectivas y ecocompatibles, se han reunido
en una asociación y creado una marca: Poissons
Sauvages du Bassin de la Loire, que garantiza la
extrema frescura del pescado, la alta calidad de su
carne y su procedencia de un ambiente íntegro.
El comercio de estos productos favorece la creación
de circuitos virtuosos de producción, venta y
consumo local sostenible. La asociación de pescadores
ha conseguido además desarrollar una red de aprovisionamiento
directo gracias a la cual venden sus productos a los
restauradores de la zona.
Para una mayo información
haga clic aquí
o contacte con:
Philippe Boisneau
Referente de la comunidad de pescadores de la cuenca
del Loira
philippe.boisneau@wanadoo.fr
Stéphane Merceron
Líder del convivium Slow Food de Tours-Val de
loire
slowfood-tours@wanadoo.fr
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Slow
Food
en dos palabras |
Comunidad de aprendizaje
Está constituida por personas
interesadas en la alimentación y que impulsan proyectos
educativos. No se trata sólo de crear un tejido
de relaciones que se estructuren en torno a una iniciativa-estímulo,
sino de una comunidad educadora en la que el aprendizaje
es entendido como un proceso constructivo: espacio en
el que se educa y se es educado.
Un ejemplo de comunidad de aprendizaje es la del huerto
escolar. El huerto es, en efecto, una acción
catalizadora de relaciones entre personas (abuelos hortelanos,
maestros, estudiantes, familias, ciudadanos, Administración
pública, comité de conducta, productores
locales, etcétera) que a través de la participación
en la experiencia del huerto se intercambian “dones
inmateriales”, es decir, saberes, sapiencias, conocimientos,
competencias, para construir así un tejido cooperativo
dinámico y vital. Al mismo tiempo, esta comunidad
de personas deviene un colectivo en defensa de la cultura
agrícola, alimentaria y gastronómica del
territorio.
Voces
de Terra Madre
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Poner la comida en el centro de un sistema
de valores no significa ser hedonistas, sino
elegir una de las necesidades primarias del
hombre, que le definen una identidad (somos
lo que comemos), como punto de vista sobre
el mundo y aquello que comporta la producción
de comida, desde la agricultura hasta las
relaciones sociales. La comida como clave
para pensar en una sociedad diversa, la comida
que une aquello que religión o dinero
dividen. |
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Mirco
Marconi
Fiduciario de la “Condotta”
de Reggio Emilia y Coordinador de la Comunidad
de cultivadores de la calabaza “cappello
del prete”
info@slowfoodreggio.it
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Tradiciones alimentarias
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Crackers
dulces de arroz |
El arroz (Oryza sativa) es ampliamente cultivado
en la provincia pakistaní del Punjab. La estación
de crecimiento de este cereal, principal alimento de la
población pakistaní, comienza en torno al
mes de junio y se alarga hasta finales de octubre/noviembre.
Dos son las tipologías más difundidas, el
arroz fino y el basto: el primero se vende en Europa,
Estados Unidos, Canadá y Medio Oriente, mientras
que el segundo es mayormente exportado a los países
del continente africano. Son muchas las preparaciones
que se obtienen del uso de este cereal: arroz hervido,
cereales para el desayuno, dulces, harina de arroz, y
también es utilizado para elaborar cerveza y sake.
Los crackers dulces de arroz forman parte de las especialidades
tradicionales pakistaníes, y están particularmente
difundidos entre las comunidades campesinas. Se trata
de un refrigerio económico que se prepara con arroz
basto hervido en agua, aclarado, pasado por el horno y
unido a un sirope de azúcar de caña antes
cocido para obtener un compuesto denso. La preparación,
a la que también se añaden flores de cardamomo,
es después cortada en pedazos y dejada reposar
durante cerca de una hora.
Este snack crujiente y gustoso se consume con té,
café o bebidas frías, y es particularmente
apreciado por los más pequeños. Se trata
de un producto totalmente natural, rico en almidón,
glucosa y fragancias naturales, y libre de compuestos
químicos como aditivos o conservantes.
Ijaz Ahmad
Socio de Slow Food y asesor agrícola
drijaz@agrodynamics.org
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¡CUENTEN
USTEDES TAMBIÉN SUS TRADICIONES!
Describan su comunidad,
háblennos de sus platos típicos
y de cuándo los comen. Aparecerán
en esta sección. Escriban a:
communication@slowfood.com
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Centralidad
de la comida
¿Cuál es el valor de la comida?
Es frecuente que las cosas cotidianas, justo por
su constante presencia en nuestra vidas, tiendan
a ser dadas por descontadas. Caemos en la cuenta
sólo cuando se presenta un elemento de
crisis, cuando nuestras costumbres vienen a menos.
Quien día a día lucha para procurarse
alimentación no necesita discurso alguno
sobre la importancia de ello en nuestras vidas:
debe hacer cuentas cada vez que sale el sol. La
abundancia, sin embargo –o mejor, la costumbre
a la abundancia- impide a tantos tomar conciencia
de que la alimentación no es sólo
una cuestión de supervivencia, sino la
expresión de lo que somos, de nuestra sociedad,
el reflejo o la causa de pequeños y grandes
problemas que nos rodean.
Desde que la industria agroalimentaria se ha erguido
en nuestro principal proveedor, esta consciencia
se ha desvanecido, entregada en sus manos, para
convertirse en fuente de beneficio. Pero el beneficio
no sigue las reglas de la naturaleza, y esa su
incompatibilidad se está convirtiendo en
un factor de insostenibilidad rompedora.
Otro de los valores de la comida, en este caso
el “económico”, se incrementa
ahora: el precio del trigo se acrecienta como
jamás lo hizo; los aumentos del consumo
de carne a nivel global (en países no habituados
a este estilo alimentario) y el boom de los biocarburantes,
se hallan entre las principales causas de una
escalada de precios que no parece remitir y que
comienza a crear tensiones sociales tanto en el
norte como en el sur del mundo.
Y esto ocurre porque nos hemos olvidado del valor
del acto de nutrirse y de lo que ello representa.
Ha venido a menos su sacralización, y descendido
al rango de cualquier otro producto de consumo
que siguiera las reglas de una economía
de mercado antinatura.
Reintegrar la alimentación al centro de
nuestras vidas es un acto de gran responsabilidad
y un favor para nosotros mismos. Significa comenzar
a pensar unidos, aprender a compartir saberes
y a proceder conscientes de un destino global.
Un destino que parte de nuestra particularidad:
de aquello que elegimos poner en el plato, de
las semillas que escogemos plantar en nuestro
campos. Se hacen necesarias nuevas responsabilidades
derivadas de una renovada centralidad de la alimentación
en nuestras vidas: eso que tan bien conocen las
comunidades de Terra Madre, eso que la red debe
hacer comprender al resto del mundo.
Carlo Petrini
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| Venga
a formar parte de |
una gran comunidad internacional que defiende
la agricultura, la pesca y la ganadería
sostenible.
Celebre el placer que nos ofrecen los mejores
alimentos del mundo en toda su variedad
servicecentre@
slowfood.com
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Envíen sus demandas y sus comentarios, escriban
sus historias y experiencias: nosotros las
relataremos aquí.
communication
@slowfood.com |
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Pregunta
respuesta
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¿De
que modo en Terra Madre las comunidades del alimento
se reúnen, se encuentran, se intercambian
experiencias y conocimientos? |
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Nils Runemberg
n.runemberg@gmail.com
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En Terra Madre, los diversos “actores” que ruedan
en torno a la producción agroalimentaria de calidad
tienen la ocasión de compartir sus experiencias y someter
ideas y proyectos de desarrollo a través de los Laboratorios
de la Tierra: seminarios dedicados a los grandes
temas (biodiversidad, agua, sostenibilidad, saberes tradicionales,
educación alimentaria, agroecología), y también
a productos específicos y a determinadas áreas.
A estos Laboratorios estarán dedicadas las jornadas
centrales de Terra Madre 2008: el viernes
24 de octubre los delegados de las diferentes áreas
geográficas confrontaran su ideas en los encuentros
regionales, mientras que para el sábado 25 y el domingo
26 se organizarán 28 seminarios temáticos, traducidos
a las 8 lenguas de Terra Madre. Cada Laboratorio estará
precedido por un forum on line que será activado en
el mes de junio.
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¿Lo sabían?
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El ejercito peruano come pan de papas |
El coste del trigo ha aumentado
el 35 por ciento en un año y repercutido sobre el precio
del pan. Este continuo aumento de los precios ha generado
importantes consecuencias en Perú, país en el
que no se produce trigo y debe ser importado.
Para hacer frente a la escalada de los precios de la harina,
los soldados peruanos han comenzado a comer pan elaborado
con papas.
El ½papapán½ (pan de papa) es servido desde enero también
en las prisiones y en los comedores de algunas escuelas públicas.
El propósito del gobierno es ahorrar, pero también
promover el cultivo de este tubérculo (producto tradicional
de la región andina) dando un nuevo impulso a la agricultura
nacional, sobre todo en las zonas rurales más pobres.
A principios de marzo, Plaza Vea, una de las principales cadenas
de supermercados peruanos, ha puesto en venta el ‘papapán’
a 5,10 soles (cerca de 1,15 euros), cuya producción
ha sido confiada a una empresa estatal que prepara a diario
panes y dulces de varios tamaños
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