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La newsletter de quienes forman parte de la red
de Terra Madre, que unidos defienden la agricultura,
la pesca y la ganadería sostenible


 
 
Terra Madre en el campo

Terra Madre Holanda

El 17 de mayo se inauguraba la primera edición de Terra Madre Holanda en la antigua abadía de Middelburg, provincia de Zeeland. Durante 2 días, cultivadores, pescadores horticultores, carniceros, panaderos, apicultores, productores de vino y cerveza holandeses, se reunieron en el Mercado instalado bajo los castaños de la espléndida plaza central. Una enorme carpa acogía, por su parte, al restaurante en el que un grupo de cocineros preparó los ingredientes provenientes del Mercado de Terra Madre.
El claustro, una de las partes más antiguas de la abadía, acogió 21 laboratorios y dos seminarios sobre temas importantes de nuestra realidad: el futuro de la educación sensorial en Holanda y la cuestión de la legislación y las reglamentaciones sobre higiene, especialmente en relación con la producción en pequeña escala.

El acontecimiento, realizado con la colaboración del Ministerio de Agricultura y del gobierno provincial de Zeeland, ha sido un gran éxito y ha llamado la atención de muchos diarios.
Incluso en la jornada lluviosa y fría del sábado fueron muchas las personas que visitaron el Mercado para comprar productos y dialogar con los productores, que aprovecharon cada momento para confrontarse e intercambiar ideas. Estamos seguros de que este acontecimiento supondrá un gran impulso para la red de Terra Madre Holanda. Los productores, estimulados por la atención suscitada por su labor, se han comprometido ya para la próxima edición de Terra Madre Holanda en el otoño de 2009. Entretanto, ¡todos nosotros esperamos reencontrarlos en Turín para Terra Madre 2008!

Jan Wolf
Presidente de Slow Food Holanda
janwolf.ncc.slowfood@gmail.com


Cultivar sentido común

A partir de la experiencia atesorada en su familia, Frank Verhoveven ha creado la Boeren Verstand (saber campesino) una empresa que proporciona asesoramiento en temas de agricultura sostenible y que cumple un papel de mediadora en procesos de decisión entre gobierno, comunidad científica y campesinos. El nombre recoge justamente el famoso sentido común de los campesinos. Sentido común que con la participación de los mismos campesinos ha sido el punto de partida para la labor de Frank, que se ha propuesto trabajar a partir de la base, mediante investigación, promoción y difusión de sus saberes.

«Hemos partido en busca de las prácticas agrícolas innovadoras presentes en Holanda, y tratamos de darlas a conocer a través de publicaciones y otros medios, tal y como sucede con el libro Samen Waken (trabajar juntos), que recoge los resultados conseguidos por algunos grupos de estudio campesinos: grupos temáticos que estudian, intercambian y tratan de enriquecer los saberes locales».
Para promover la labor regional de los pequeños productores, Frank ha creado asimismo la Boeren Box, un embalaje con productos que varían según la región en que es vendido. Al día de hoy han sido ya creados siete diferentes embalajes para otras tantas regiones holandesas, y en breve estarán otros tres disponibles. Cada embalaje contiene una lista de las empresas agrícolas locales y folletos de los proveedores, para de esta forma presentar la red de productores alimentarios del lugar y animar a los compradores de los supermercados (donde se vende el embalaje) a devenir coproductores.
En Terra Madre Holanda Frank ha tenido la oportunidad de compartir sus experiencias y conocimientos con otros campesinos.

Para una mayor información:
Frank Verhoeven
frank@boerenverstand.org




Una Mirada a...

Agua: recurso insustituible

Todas las formas de vida dependen del agua, un elemento que recubre dos tercios del planeta. El agua dulce representa sólo el 2,5% del volumen total presente en la Tierra y de él tan sólo un 1,1% se halla en lagos, ríos o cuencas. Se trata de un recurso renovable, pero existen serios problemas respecto de su disponibilidad. La distribución geográfica de los recursos hídricos es bastante irregular, y en el futuro el abastecimiento mundial podría encontrarse con el problema de no poder hacer frente a una demanda en crecimiento continuo. Justo por esta razón el agua se convierte en un recurso estratégico con un impacto directo sobre la salud y la biodiversidad.
Hoy se habla de “crisis del agua”. Una crisis que no se debe tanto a su insuficiencia, sino más bien a una mala gestión de los recursos.
La agricultura absorbe cerca del 70% de los recursos hídricos para la irrigación, que en un 15-35% no es sostenible. En algunas áreas del mundo la irrigación de los terrenos se hace necesaria en cualquier cultivo para combatir el hambre de la población, pero en otras es usada para cultivos que generan una mayor ganancia.
En cualquier campo (agricultura, industria, consumo doméstico), los derroches pueden ser reducidos.


¿Y tú, cuánta agua consumes?

La Universidad de Twente, en Holanda, ha creado el sitio www.waterfootprint.org, donde se calcula cuánto inciden los individuos y las naciones sobre las reservas de agua del planeta. Se trata de agua virtual, o sea, toda aquella que consumimos sin ser conscientes. Se descubre así que una taza de café son 140 litros de agua: aquella que sirve a los granos para crecer y ser elaborados. Un kilo de carne bovina “incorpora” 16.000 litros de agua: las vacas beben pero sobre todo comen cereales y forrajes que, a su vez, han sido regados, recogidos y elaborados. Un kilo de maíz requiere 900 litros de agua.
Y así: una manzana, 70 litros; un vaso de cerveza, 75 litros; una rebanada de pan, 40 litros. Un kilo de queso consume 5.000 litros de agua; un kilo de carne de pollo, 3.900 litros.
En www.waterfootprint.org es posible calcular el consumo medio anual per cápita y por país, y también descubrir cuánta agua consumimos cada uno de nosotros gracias a calculadoras que tienen en cuenta nuestras costumbres personales y otros factores: dónde vivimos, cuánto ganamos, qué comemos, etcétera.


Expo Zaragoza 2008:
Agua y desarrollo sostenible

El próximo 14 de junio la Expo Zaragoza 2008 acogerá el mayor acontecimiento jamás realizado sobre el tema de agua y sostenibilidad. Durante los 93 días de la exposición internacional (14 de junio a 14 de septiembre de 2008) se sucederán nueve semanas temáticas animadas con la intervención de ponentes del mundo científico, expertos, políticos, legisladores, artistas y escritores comprometidos en hallar soluciones concretas a las problemáticas que allí se propongan. La tribuna del Agua, concebida como centro de aprendizaje, debate e intercambio de experiencias, se articula en torno a cuatro temas: el agua, recurso único; agua para la vida; el paisaje del agua; el agua, elemento de relación entre los pueblos. Las cifras relacionadas con el acontecimiento son de importancia: 102 países intervinientes; 32.000 participantes y 2.000 expertos procedentes de los cinco continentes.

Slow Food no podía faltar a tan importante cita. Gracias al empeño del convivium Slow Food de Zaragoza, durante la mañana del 4 de julio será presentado el proyecto de Terra Madre y serán descritas sus líneas maestras para una producción de alimentos sostenible, que no puede prescindir de un elemento indispensable como es el agua. A este encuentro, que concluirá con una comida biológica, han sido invitados, entre otros, 250 alcaldes españoles.

Para una mayor información:
Jorge Hernandez
Leader del convivium de Saragoza
zaragozaslowfood@telefonica.net



Slow Food
en dos palabras

Salone del Gusto y Terra Madre:
un nuevo modelo de feria


Slow Food ha puesto en marcha un curso de orientación para el empleo de un enfoque metódico en sus manifestaciones y eventos, en las sedes locales, en el tejido organizativo y en los Baluartes, con el propósito de armonizar el todo con los principios base del manifiesto Slow Food: “Bueno, Limpio y Justo”.
La edición de 2008 del Salone Internazionale del Gusto y Terra Madre, se incluye en el curso progresivo plurianual que trata de dotar de coherencia a continentes y contenidos, con la intención de promocionar un tipo de acontecimiento ferial de reducido impacto ambiental, capaz de restringir el uso de recursos no renovables y recuperar los “desechos” de manera virtuosa.
El objetivo del proyecto es la progresiva reducción del impacto ambiental del Salone Internazionale del Gusto y de Terra Madre (así como del resto de actos organizados por Slow Food), mediante la promoción de nuevos escenarios sostenibles de consumo y de gestión de los output (desechos) a nivel territorial. Los ámbitos afectados serán los relacionados con la decoración, producción de desechos, embalajes, materiales para el goce de los alimentos, logística para el transporte de las mercancías, emisiones de CO 2, movilidad, recursos energéticos e hídricos.




Voces de Terra Madre


  “Cuando muere un africano con él se va toda una librería”. El dato parece aún más apropiado en el caso de la cultura culinaria de aquel continente. La tradición oral y los saberes se pierden para siempre cuando un campesino o un cocinero desaparecen, y con él perdemos también el bagaje de conocimientos relacionados con los productos y las recetas que han experimentado. Necesitamos desarrollar la comunicación entre las comunidades del alimento si en verdad pretendemos reaccionar ante la pérdida de este patrimonio.  
     
  Sayed Azam-Alii
Director de la unidad de investigación sobre plantas tropicales de la Universidad de Nottingham, Gran Bretaña
Sayed.Azam-ali@nottingham.ac.uk
 



 
 
 

Una cultura a cambiar

¿Han probado ustedes alguna vez a imaginar a este nuestro planeta como un ser en condiciones de dialogar con nosotros? Yo pruebo a hacerlo de vez en cuando y los resultados son devastadores. Porque una cosa es componer metáforas sobre los cataclismos que se muestran ante nuestros ojos como “respuestas” de la Tierra a los comportamientos del hombre; respuestas alarmantes, pero cuanto menos energéticas. Sin embargo yo solo consigo verla exhausta, debilitada, con voz cansada y abatida, en solicitud de una tregua.
Se ha hablado mucho del ambientalismo del “hacer”. Yo, para completar el término estaría por especificar “del hacer bien”, porque el hacer en sí no me parece un valor. Si, por el contrario, se utilizara una pizca de sabiduría, se podría emprender el camino del “no hacer”. Porque a veces es ahí donde está la clave de la riqueza. Refinerías, trenes de alta velocidad y moles de cemento en los viñedos, son heridas abiertas en el corazón del terruño que, en salud y belleza, producen economía. ¿Por qué no dejarlos continuar? Pero es necesario estar alerta, porque esa cultura del hacer, sin filtros se convierte en cultura del rehacer, del deshacer, del hacer demasiado para más tarde rehacer, y todo ello en nombre de la libertad, del progreso, del bienestar.

La economía del “no hacer”, sin embargo, hunde sus raíces en la cultura del observar. Y del interrogarse: ¿qué necesidad hay? La economía del no hacer goza de una visión amplia, no razona en términos de provechos inmediatos: contempla los tiempos de la naturaleza y no los de las finanzas. Invierte a muy largo plazo y recibe réditos extraordinarios porque se ocupa de culturas, de identidades, de territorios, de origen, de historia y de historias; se ocupa del paisaje, del turismo, del conocimiento, de la salud y de la belleza; se ocupa de viñas, de emprender, de mercado, de relaciones, de comunidad, de coherencia. Cuando hablamos de la economía del no hacer nos referimos, sencillamente, de la economía de la custodia. Y la custodia es una cosa seria, compleja y delicada. Que requiere sensibilidad, competencia y dedicación. Porque no se puede, jamás, custodiar sólo una parte.

Esto es lo que la tierra nos solicita con su voz cansada: ser atendida. Escuchémosla y antes o después comprenderemos que la atención que a ella sirve, es la misma que nos sirve a nosotros. Si no nos adiestramos en este ejercicio tan sólo recogeremos los mensajes que portan las catástrofes. Y después de cada catástrofe, los cruzados del hacer se ponen de nuevo manos a la obra mientras los custodios del bien hacer ven como se aleja la meta del bienestar.

Carlo Petrini
Extraído del diario Repubblica, 21 de mayo de 2008, Una cultura a cambiar.

 
 
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Envíen sus demandas y sus comentarios, escriban sus historias y experiencias: nosotros las
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hallarán, entre otras
cosas, fotos y registros audiovisuales de
Terra Madre 2006.
 
 
  Tradiciones alimentarias


Ortigas en el gallinero,
huevos en el cesto

Recoger plantas y hierbas aromáticas para preparaciones culinarias, especias, infusiones o remedios homeopáticos, es una práctica muy difundida en la montaña desde siempre.
Las virtudes de cada una de estas hierbas y los beneficios que son capaces de aportar a la salud del hombre, han sido durante decenios un precioso recurso conocido por los habitantes de la montaña y transmitido oralmente de generación en generación a través de proverbios y dichos populares.
De esta forma, en la región de los Grandes Alpes de la Provenza, en Francia, no es inhabitual combatir el insomnio con tisanas a base de ortigas u oír expresiones como «ortigas en el gallinero, huevos en el cesto», en referencia al hecho de que nutrir a las gallinas con las semillas de esta planta perenne favorecería la producción de huevos.
La ortiga es ingrediente de muchas recetas tradicionales. Entre sus virtudes están con toda seguridad la de ser rica en proteínas y contener una cantidad de vitaminas siete veces superior a la de las naranjas. Puede ser desecada y pulverizada para su uso como especia en platos a base de carne; hervida para preparar tisanas o sencillamente frita en un poco de aceite para devenir condimento ideal en tortillas, sopas y ensaladas.
Utilizada ya por los griegos como planta medicinal, posee múltiples propiedades: antidiabética, astringente, depurativa, diurética, cardiotónica y antianémica. Los ancianos aún se sirven de ella como remedio contra los reumatismos al estar en condiciones de estimular la circulación sanguínea, mientras que en la agricultura biológica es empleada como repelente contra los insectos y como fertilizante.

 
  ¡CUENTEN USTEDES TAMBIÉN SUS TRADICIONES!
Describan su comunidad, háblennos de sus platos típicos y de cuándo los comen. Aparecerán en esta sección. Escriban a: communication@slowfood.com
 



Pregunta respuesta


 
¿Cuál sería el modo mejor para las universidades de contribuir a la red de Terra Madre? ¿Cuál es exactamente su papel en el interior de la red?
 
 
Lövgren Lars
Profesor de gastronomía en la Universidad de Umeå, Suecia
lars.lovgren@chem.umu.se
 


Slow Food cree que las universidades juegan un papel importantísimo en identificar y transmitir ese conocimiento que en el estado actual es sobre todo transmitido oralmente y a través de la práctica. Se trata de saberes en cierto modo marginados del “conocimiento industrial”. Pero hoy sabemos que es de nuestro interés construir sociedades sostenibles, y para hacerlo tendremos necesidad de estos saberes tradicionales y de incorporarlos al prestigioso mundo académico.
Además, las universidades poseen la vocación y la capacidad de educar a los consumidores y promover sistemas de restauración y abastecimiento sostenibles. Slow Food no tiene una respuesta precisa sobre el modo mejor de intervenir, pero sabemos con seguridad que son muchos ya los que han puesto en marcha programas por este camino, y esperamos poder profundizar en ello durante la celebración de Terra Madre 2008, donde también será posible definir líneas maestras para otros centros académicos.



 
  ¿Lo sabían?

El pollo a la lejía

En Estados Unidos las carcasas de pollo son tratadas con baños de bactericidas (producidos a base de hipoclorito sódico, conocido popularmente como lejía) con el fin de eliminar las bacterias en la carne, mientras que para esta misma cuestión la UE contempla que se emplee sólo agua potable.
En Europa, con la lejía se blanquea la colada; en Estados Unidos las industrias blanquean el pollo antes de enviarlo al mercado. Y ahora existe el riesgo de que el pollo lavado con lejía llegue también a las mesas del Viejo Continente.
Después de 11 años de pulso entre EE.UU. y Europa en cuestiones de pollo “lavado”, parece que las presiones estadounidenses han dominado y que la prohibición de importar en Europa carne tratada de esta manera estará pronto destinada a desaparecer. Se habla, no obstante, de la posible introducción de un etiquetado específico que indique la precaución de enjuagar con agua los pollos “desinfectados”. Pero EE.UU. ha hecho ya saber que consideran el etiquetado como una barrera al libre comercio de sus productos.


  ¿Un poco de confitura, su alteza?

Esta semana, el Baluarte Slow Food de las confituras de los pueblos sajones, en Rumanía, han recibido una visita ilustre, a decir bastante inesperada. El Príncipe Carlos de Inglaterra, comprometido en primera persona desde hace tiempo en el apoyo a las comunidades rurales de este país, ha realizado una visita recientemente, en Saschiz, a los productores de la ADEPT Foundation, a la que están adheridos los productores del Baluarte Slow Food de las confituras. El Príncipe degustó los productos de la comunidad y expresó todo su aprecio por la salvaguardia de los alimentos tradicionales. Antes de partir, Carlos de Inglaterra adquirió una selección de confituras rumanas para llevar consigo a Londres.      
 
 

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